La llamada llega un martes por la mañana. El cliente principal te comunica que enviará un equipo de auditoría en tres semanas para revisar vuestros procesos de mantenimiento y calidad. Quieren ver registros de las últimas intervenciones en los equipos críticos, evidencias de los checklists de seguridad, histórico de incidencias y cómo las habéis resuelto.

Hay mucho ruido en torno a la inteligencia artificial aplicada a la industria. Promesas de mantenimiento predictivo, detección automática de fallos, asistentes virtuales que guían al técnico en tiempo real. Todo muy atractivo. Todo muy caro. Y casi todo dependiente de algo que la mayoría de empresas industriales no tienen: datos de campo limpios, estructurados